El precio en el surtidor no tiene nada que ver con el barril en el suelo
Cada vez que estalla un conflicto en algún lugar del mundo, los precios de la gasolina suben en cuestión de horas. La explicación siempre es la misma: el petróleo es más caro. ¿Pero es realmente cierto?
El combustible que vas a poner en tu depósito fue extraído hace meses, transportado, refinado y almacenado. Su coste de producción se fijó antes de la crisis. Sin embargo el precio cambia de la noche a la mañana. ¿Por qué?
Los mercados de futuros: el verdadero amo del precio de la gasolina
El precio en el surtidor no sigue el coste del petróleo ya producido — sigue los contratos de futuros, es decir apuestas financieras sobre lo que costará el crudo en el futuro. Cuando una guerra amenaza las rutas de suministro, los precios de los futuros se disparan y los distribuidores ajustan inmediatamente los precios.
Es legal, generalizado y completamente opaco para el consumidor medio.
Por qué el Estado no interviene
El Estado es un beneficiario indirecto de los precios altos del combustible. El IVA se calcula como porcentaje del precio final. Cuanto más cara la gasolina, mayor la recaudación del IVA.